30 de julio de 2008

Decantando la balanza...

30/07/2013
A veces la vida nos pone en tesituras que se pueden hacer insoportables. A veces es necesario decidir entre cosas que son tan importantes para tí que te es casi imposible descartar ninguna de ellas. Pero cuando crees que has perdido una para siempre, que es imposible tenerla, pones a prueba cuánto la querías.
Hablaba en mayo de ello y casi en agosto, después de intentar forzar el cierre a un sueño de amor, volvemos a abrir la puerta, a estar al principio pero en carne viva. Visceral. Sopesando, evaluando, en continuo conflicto mi parte emocional con su melliza y diferente racional.

"¿Hacia dónde me dirigiré, dividido hasta las venas?
Yo, que he maldecido
al oficial ebrio del dominio británico, ¿cómo elijo
entre esta África y la lengua inglesa que amo?
¿Traicionaré a ambas, o les devolveré lo que dan?
¿Cómo presenciar semejante matanza y quedarme impasible?
¿Cómo alejarme de África y vivir?"
 "A far cry from Africa", Derek Walcott
 
Y es que tenerme que despedir de tí cuando te he sentido tan cerca, tan mío... Cuando he podido imaginar tu dulce perfume, alimentándote de mí, dando tus primeros pasos, sonriendo con esa sonrisa tan bonita que podría dibujar. Lanzar tu manita y decir mamá. Cumplir tres añitos, y cuatro, y diez. Mis TRES hijos.
¿Cómo puedes dejar un vacío tan grande donde nunca has estado? ¿Cómo renunciar a tí, cuando te he sentido tan mío? ¿Cómo seguir negando algo que duele tanto negar?


No es el mejor momento económico, pero es el mejor momento emocional. El que lleva años esperando, el que no puede esperar más. El mejor momento de amor. El mejor momento de tiempo. El mejor momento de deseo. Te quiero, te adoro sin haberte conocido. Te quiero en mi vida, en la vida de mis hijos, en nuestra vida.
Decirte que vengas significa meter otro sueño en una maleta, mi universidad, y enviarlo de viaje... sin saber si volverá.






Pero estoy dispuesta. 
Te quiero más a tí.







Y se que no serán meses fáciles, pero me esfuerzo en 'saber' que saldremos adelante.
Intento acallar el terror que me doy a mí misma ignorando a una parte racional que me dice que no. Pero llevo casi siete años haciéndole caso, y ya no lo soporto más.
 Dejo, conscientemente, que mi balanza se decante. Me digo a mí misma que me doy dos meses más, dos meses para asegurarme, porque me da miedo tomar una decisión incorrecta. Pero luego pienso... ¿cómo puedes ser TU una decisión incorrecta?
Vuelan mariposas en mi alma por tí, de nuevo, con ganas de volar muy alto.




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