12 de agosto de 2013

Refugi la Mussara

¡Qué ganas tenía de poder escribir esto! Bueno, en realidad más que de escribirlo, de vivirlo!!!
Hace mucho tiempo que mi costi y yo queríamos hacer acampada libre, pero con los niños nos daba cosa: que si los animales salvajes por la noche, que si los forestales (está prohibida la acampada libre excepto en sitios específicos, bajo multa de 300€) y la de locos que hay sueltos por ahí... así que la cosa se iba posponiendo. La semana pasada, de casualidad, mi marido dió con un refugio de montaña haciéndose una ruta de running matutina. Al día siguiente, fuimos en familia a 'inspeccionarlo' y salimos TAN contentos que no veíamos el momento de plantar nuestra "2 seconds" para cuatro allí. Y han tenido que coincidir algunas cosas para que pudiese ser este fin de semana mismo!


Un refugio tiene la ventaja de acampar de forma libre sin las desventajas de hacerlo en cualquier sitio: hay más gente, en este caso también hay servicio de duchas y aseo, e incluso bar y fregadero disponible. En este caso se paga un pequeño importe que mantiene el refugio en el estupendo estado que está: 4.5€ por adulto y noche, y la mitad los niños. Un lujazo para quien, como a nosotros, tan sólo respirando el aroma de la montaña se nos cargan las pilas!


Nos ha sentado tan bien y ha encajado tantísimo con lo que llevábamos tiempo buscando que hemos decidido que vamos a repetirlo con bastante frecuencia. Algo así como nuestra 'casa de campo', pero sin paredes. Eso si, la 4 plazas sencilla que compramos para que durmieran los peques en el jardín cuando vienen sus amigos en verano se nos queda justa. Entre los cacharros, las bolsas, la mesa... mejor poderlo recoger todo por la noche y resguardarlo un poquito. Además, si cumplimos con nuestra idea, alguna vez nos lloverá seguro, y cuantas menos cosas estén en el exterior, mejor. Así que bebemos los vientos por la 6.2 de Decathlon... ¡Es perfecta para nosotros!
Eso si, no quiero ni pensar cómo la vamos a plegar... Porque hay que reconocerlo, lo de "two seconds" solo se cumple a la hora de abrir la tienda... Cuando toca cerrarla, nos puede llevar "two seconds", "two minuts" y como te descuides, "two hours"!!!


En realidad no ha sido nada del otro mundo, pero para nosotros eso es precisamente todo un mundo entero. Huimos del consumismo y hacemos conectar a los niños con la naturaleza, y a su vez reconectamos entre nosotros... Mimos, abrazos, risas, paz, tranquilidad, juegos, trepar por los árboles, correr y saltar sin preocupaciones, leer, llenar los pulmones de aire puro, disfrutar de paisajes preciosos que te hacen sentir la magnificencia de este planeta y  lo insignificantes que somos... Dormir juntos bajo un cielo estrellado y despertar entre copas de árboles.
Cuando ir a fregar los platos juntos se convierte en algo agradable, es que algo bueno está pasando. Y si encima puedes disfrutar de una increíble lluvia de estrellas estival en un lugar privilegiado sin contaminación lumínica, tumbada en una enorme roca junto a los tuyos y respirando el olor del incienso de otros que, como tú, disfrutan de tal belleza estival... Es que no tengo palabras. Siento gratitud.

Como somos unos 'pixapins' en toda regla, nos hemos tenido que ir a comprar el 'kit de supervivencia' a Decathlon (hemos mirado en más sitios, pero al final has de morir donde se dedican a ello, tanto por lo práctico de sus productos como por la relación calidad-precio). Hemos comprado una lámpara sin pilas, mesa-maleta con taburetes incluidos, un fogoncito que funciona con botes de gas (que parecen botes de laca) y una fiambrera todo en uno (4 platos, olla+sartén, 4 vasos y un escurridor). ¡Ah, si, que no se me olviden los tenedor-cuchara! Un invento estupendo que minimiza cacharros, por un lado cuchara y por el otro tenedor. Es más, uno de los laterales del tenedor es también cuchillo, pero claro... piensa... ¿cómo pinchas y cortas a la vez? Así que hemos comprado cuchillitos extra. Con eso tienes el kit de supervivencia hecho. Para el kit super luxe nos ha faltado el armario o el mueble, a conjunto con la mesa-maleta, para tener nuestro fogoncito y la comida recogidos y un colchón hinchable, que las esterillas/aislante se quedan un pelín justas.


Pero, sin lugar a dudas, lo que no puede faltar en una acampada es... UNA CUERDA. Porque sirve para atar cosas, para saltar a la comba, para jugar, para hacer de tirolina, de columpio, para subir la comida a lo alto de un árbol y evitar 'visitas nocturnas' no deseadas...


... y para que papá juegue a volar... ;)


Un fin de semana, sin duda, fantástico, finalizado además con una actividad estupenda... que me dejo para otra entrada. Hoy, finalizo con esta imagen.




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